Eduardo Ambrosio
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Fotos: De estación a museo: La antigua estación de ferrocarril de La Villa

Llegar del centro de la ciudad de México a La Villa de Guadalupe actualmente nos toma alrededor de 30 minutos y contamos con una gran oferta de transporte público para realizar el recorrido: taxi, camión, microbús, metro y metrobús. Sin embargo, hace un siglo, la opción más rápida y atractiva era el ferrocarril. Sí, estimado lector: a principios del siglo XX y desde el último tercio del XIX, visitar la zona de la basílica de Guadalupe era un viaje fuera de la ciudad que se realizaba comúnmente en tren.

El trayecto entre la ciudad de México y La Villa formó parte de la ruta del Ferrocarril Mexicano que comunicaba a la capital del país con el puerto de Veracruz. La primera concesión para construir esta línea férrea fue otorgada a Francisco de Arrillaga en 1837; pero los conflictos políticos internos y externos que experimentó nuestra nación en las décadas de los años 30 y 40 del siglo antepasado impidieron la construcción de este derrotero ferroviario. Fue hasta 1850 cuando se concluyó el primer tramo de 13.6 km.: Veracruz – El Molino. El segundo trayecto terminado fue el de México – Villa de Guadalupe, de 7 km. y ha sido considerado como la segunda línea férrea de nuestro país. La ruta completa se finalizó hasta 1873, realizándose el viaje inaugural entre la capital y el puerto el 1 de enero de ese año.

La antigua estación de La Villa se construyó en 1878, en un pequeño terreno que formaba parte de la hacienda de Santa Ana de Aragón, en la jurisdicción de Guadalupe-Hidalgo. La que hoy se observa corresponde al inmueble de 1907, siendo la estación ferroviaria más antigua que se conserva integra en la ciudad de México. Los espacios arquitectónicos que la integran son la sala de espera, oficina y casa habitación del jefe de estación, oficina de telégrafo, dos bodegas, cuartos para los servicios sanitarios y el patio de maniobras. Después de más de un siglo de brindar servicio al transporte ferroviario, la estación dejó de operar el 28 de marzo de 1990 para quedar en abandono parcial pues un agrupamiento policial ocupó una sección de las instalaciones durante algunos años.

Después del intento fallido de convertirla en mercado público para la reubicación de comerciantes ambulantes en el año 2002, las autoridades de la delegación Gustavo A. Madero y del gobierno del Distrito Federal iniciaron el programa de recuperación de la estación que consistió en la restauración del edificio y el acondicionamiento de los espacios. Finalmente, en el año 2006, la estación de La Villa reabrió sus instalaciones para dar cabida al Museo de los Ferrocarrileros.

Este espacio no cuenta con un acervo museográfico propio, por lo que normalmente ofrece exposiciones temporales que integra a partir de las colecciones de Centro de Documentación e Investigación del Ferrocarril y del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, ambos en Puebla. Además ofrece ciclos de conferencias, de cine, exposiciones artísticas y talleres infantiles en verano y fines de semana; entre otras actividades.

La antigua estación de La Villa es un monumento artístico que da cuenta de diversos aspectos de la historia del ferrocarril, de la ciudad de México, de la transportación; una visita se convertirá, sin lugar a dudas, en un viaje al pasado.

 

Escritor por: Eduardo Ambrosio

"Arqueohistoriador, analista cerámico, profesor, turista y jardinero. Fanático de la gastronomía mexicana y de la arquitectura novohispana y decimonónica. Buen vecino y excelente amigo. Conocido popularmente como "El Profe".

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